Tuesday, April 21, 2009

La Conferencia Episcopal Paraguaya, Fernando Lugo y el análisis contextual.

El Presidente de Paraguay y ex obispo del departamento de San Pedro (1994-2004), Fernando Armindo Lugo Méndez, está atravesando momentos bochornosos pues su vida privada secreta está saliendo a la luz, para deleite de sus opositores y preocupación de la coalición multipartidaria que lo llevó al poder: Alianza Democrática para el Cambio. La preocupación no es para menos: la alianza logró romper la zaga del Partido Colorado, que estuvo en el poder por 61 años. Todo un record por donde se quiera ver.

Monseñor Lugo pasó de ser el obispo de los pobres a Fernando Lugo, presidente de los pobres. Su título eclesiástico lo abandonó por renuncia personal en 2005, aunque le fue otorgada la dispensa papal hasta en 2008.

En menos de un mes, el presidente Lugo ha tenido que enfrentar dos juicios mediáticos por causa de la revelación de dos sagrados secretos. El primero es que por diez años mantuvo una relación amorosa con una mujer que hoy tiene 26, y un hijo que muy pronto cumplirá dos añitos. Después de cinco días de que el aire de Asunción se inflamara con la denuncia, el presidente Lugo admitió la paternidad. Dejo a los abogados la definición de presuntas faltas y delitos legales.

El segundo escándalo tardó apenas días en llegar. Una segunda mujer, joven, hermosa y de escasa escolaridad –esta conjetura la saco luego de observar sus declaraciones por la televisión- apareció reclamando el reconocimiento de paternidad de otro niño, éste de seis años.

Visto que se produjo un claro jaque al obispo, cada quien se ha defendido lo mejor que puede. Y es a esa defensa que quiero referirme en este artículo.

Los autores sudafricanos Malcolm Russell y Clifton Coetzee en su libro “Truth Extraction” (la extracción de la verdad) sostienen que su enorme éxito como investigadores privados y asesores de seguridad se base en un principio fundamental: el ser humano, por naturaleza, tiende a decir la verdad. Los alcances y la aplicación de este principio son realmente extraordinarios.

Según Russell y Coetzee, las personas primero buscan sustituir una verdad por otra (aunque la verdad original queda escondida), y en caso de que no se pueda, mentirán, siempre dejando enterrada la verdad. Su bien descrito método para extraer la verdad verdadera se llama Análisis Contextual.

Cuando leía los despachos periodísticos sobre la reacción del presidente Lugo y la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), inmediatamente recordé el análisis contextual. Según la agencia de noticias Associated Press, el vocero de la iglesia dijo: "La Conferencia Episcopal Paraguaya nunca recibió ninguna denuncia formal por escrito con relación a Monseñor Fernando Lugo referida a cuestiones de su supuesta paternidad".

La declaración niega cualquier responsabilidad, pero se desbarata con el análisis contextual. “La Conferencia Episcopal nunca recibió denuncia formal…”. Aquí cabe suponer que sí hubo denuncias, pero no fueron formales o no se les dio esa categoría. También cabe suponer que la denuncia pudo haber llegado a miembros de la CEP, pero no a ella como tal. “Denuncia formal por escrito…” indica que si acaso hubo denuncias, no llegaron a plantearse por escrito.

Una verdad simple podría ser: “Ni la CEP o alguno de sus miembros supo, de manera o forma cualquiera, sobre alguna denuncia de paternidad”. Pero en este caso se estaría mintiendo llanamente.

La reacción del presidente Lugo tampoco resiste el análisis contextual: “actuaré en línea con la verdad y me sujetaré a todos los requerimientos presentados por el sistema de justicia”. Estas muy medidas palabras –igual que en el primer caso-, nos dicen que aceptará aquello que se logre comprobar, y que responderá ante el sistema de justicia. En otras palabras, que está en marcha un mecanismo para dar una solución privada a estos asuntos, evitando que lleguen al sistema judicial.

El análisis contextual implica revisar estructura de las oraciones, uso de tiempos verbales –particularmente el cambio de tiempo verbal-, uso de sustantivos y pronombres y otras cosas que se me escapan. El mismo análisis puede ser aplicado a las declaraciones de políticos criollos. Por ejemplo, aquellas declaraciones inflamadas de indignación: “que me lo demuestre en los tribunales de justicia”. O sea, “está tan bien hecho que no hay pruebas contundentes”. Aunque debo reconocer que muchos líderes criollos tienen por dudoso mérito el vencer su propia naturaleza humana.

Al presidente Lugo le felicito por la decisión de enfrentar la verdad. A las señoras Viviana Carrillo y Benigna Leguizamón, las felicito por exponerla. Los niños Guillermo Armindo y Lucas Fernando tendrán ahora alguien a quien llamar papá y hacerlo su modelo. Atención, presidente Lugo.

Friday, March 27, 2009

Si yo fuera amigo de Álvaro Colom y Otto Pérez Molina.

Aunque no es el caso, me gustaría mucho ser un amigo de antaño de Álvaro Colom y Otto Pérez Molina, ser de los raros amigos que les acompañarían en las buenas y en las malas. Por supuesto, la amistad no la utilizaría para pedirles algún puesto o asegurar una candidatura.

Si fuera amigo de Álvaro Colom, estas podrían ser mis palabras:

“Álvaro, sabés que si no creyera en vos no me tomaría la molestia de buscarte. Te quiero hablar como amigo sincero. Hay cosas que debés ver con más cuidado. Sabemos que la percepción no siempre refleja la realidad, pero esa es la punta del iceberg y quizá allí esté fallando tu gobierno.

Sé que sos honesto cuando pedís perdón por los crímenes de gobiernos anteriores. Pero debés mantener congruencia entre el pasado y el presente. La tomás muy rápido contra quienes disienten de tus actos de gobierno, creeme que algunos lo hacen de muy buena voluntad. La percepción que estás creando es que sos capaz de pedir perdón por los errores de los demás, pero no llegás siquiera a admitir los tuyos. Muchas críticas a tu programa de cohesión social –algo que muchos países pobres deberían imitar- se refieren más al asunto de la transparencia. De nuevo aquí un asunto de percepción, pues pierde credibilidad un gobierno que quiere acabar con la corrupción pero no pone un ejemplo claro de transparencia.

Pero ese no es el asunto que me llevó a buscarte, sino el de la delincuencia. Fijate que según mi opinión, lo que te llevó a ganar la presidencia fue tu propuesta de combatir la delincuencia con inteligencia. La sociedad guatemalteca está enferma, Álvaro, la apresa una especie de demencia violenta, una agresividad que se desata con la más mínima provocación. Se da en el seno de la familia, en el trabajo, el mercado, el tráfico, en cualquier parte. Tu promesa de inteligencia por mano dura caló hondo, y la percepción generalizada es que solo fue palabrería de campaña.

Debes admitir que has contribuido a esa percepción. Recordá que a dos semanas de tomar el gobierno, dijiste a toda la nación que ya habías conseguido reducir la delincuencia. Se te veía feliz, como diciendo: “Ya ven, nosotros sí sabemos hacer el trabajo”. Fue una pena, porque a partir de ese prematuro anuncio, las cosas se pusieron mucho peor. ¿Ves el tema de percepción? Si las cosas mejoran, es por la calidad de este gobierno —que hoy ya no puede seguirse llamando a si mismo “nuevo” (y eso lo hiciste así a partir de los anuncios para los primeros 100 días)—. Si las cosas empeoran, entonces es por culpa de los gobiernos anteriores. Es casi como si dijeras que antes de llegar al poder no comprendías bien las dimensiones ni causas de la delincuencia y violencia.

Tu discurso del martes 24 de marzo vino a complicar las cosas. Sabés que para la mayoría de guatemaltecos, “papá” o “tata” presidente es todopoderoso, resuelve cualquier cosa con una simple orden. Lo sabe todo. Recuerdo que en algún momento comentamos que esa era una de las desventajas de la Presidencia.

Álvaro, no tenés idea del pánico que reina en las calles. Nadie quiere salir, nos pasamos el día llamando por teléfono a la familia para saber si ya salió, si ya llegó, si está bien. Estamos al borde de la locura, y cuando esperábamos del Presidente un discurso contundente, apareciste dando una imagen de inseguridad. Te veías tan atemorizado como nosotros, te confundiste varias veces con el texto, tus ademanes fueron monótonos. Por si eso fuera poco, no transmitiste un mensaje de confianza. Más bien pediste paciencia y valor, un valor que no estabas transmitiendo con tu lenguaje corporal o verbal.

De todo lo que dijiste, lo que más te perjudica es que el plan de desestabilización se debe a tus éxitos en el combate a la delincuencia. Si vos te lo creés, es un fallo enorme. Y si no te lo crees, tené por seguro que la población lo percibió. No me lo tomés a mal Álvaro, te estoy hablando como un verdadero amigo.

Cuando mencionaste que todo era resultado de una campaña de desestabilización, la gente esperaba que identificaras a los causantes por nombre, que dijeras cómo habrían de ser llevados ante la justicia. Todo se quedó en un acertijo, en algo que sólo los muy entendidos pueden desentrañar de entre las líneas. Se esperaban medidas claras, directas e inteligentes, mucho más que tu simple llamado a no perder la calma.

Realmente Álvaro, no quisiera estar en tus zapatos. No tenés idea de cómo la arbitrariedad campea en todos los niveles de mando de tu administración. La clase media, como sabés, ha sido el sustento del sistema de inequidad porque nunca toma partido y sólo se acomoda. Calla y otorga, no quiere despertar a los demonios. Pues la clase media trabajadora (profesionales universitarios, tecnócratas y mano de obra calificada) está más amenazada que cuando los peores nubarrones oscurecieron Guatemala. Los favores políticos, la asignación de puestos por nepotismo, amiguismo, pago de deuda política y demás están minando la fe, confianza e indiferencia de la clase media (esto siempre existió, pero no desplazaba del todo a la “meritocracia”).

En fin Álvaro, no te quiero atormentar. Pensá por favor en que estás ahorrando trabajo a tus opositores. Pensá que estás en el momento justo para dar un paso al frente o al lado. Como amigo me duele decirte esto, pues sé que sos un socialdemócrata de corazón. No permitas que éste se convierta en el gobierno de la desesperanza, ni que la historia lo señale como aquel en que finalmente explotó la ingobernabilidad y el caos social. Sé que llegaste al poder por amor, y la percepción es que fue por amor al poder. Da un giro rápido para cambiar la percepción, y avanzá para cambiar la realidad. Necesitamos ambas cosas para no perder la cordura”.

Es una lástima que en realidad yo no sea ese amigo de Álvaro Colom, pero espero sinceramente que lo tenga, y que pueda decirle lo mismo en sus propias palabras.

En cuanto a Otto Pérez Molina, si fuera su amigo entrañable le diría:

“Otto, sabés que difícilmente se llega a la Presidencia en el primer intento. Las cosas corrieron muy parejas en las últimas elecciones, lo que te dejó con un importante capital político. Sin embargo, siento que lo estás malgastando y todavía es tiempo de que rectifiqués.

Básicamente, creo que seguís en campaña, y eso es una mala lectura de los tiempos políticos.

El jueves 26 de marzo apareciste en la televisión repetidas veces, con un enérgico mensaje en contra de la violencia y explotando la debilidad del mensaje de Álvaro Colom. Pero fueron tantas, que la población lo tomó como un acto de campaña y por lo tanto, señal de poca sensibilidad al dolor y angustia de los hogares guatemaltecos.

Tu mensaje de mano dura no consiguió ganar al de la inteligencia. Sabemos que esos son solo estribillos de campaña, pero pareciera que no captaste el mensaje.

Hablar de la pena de muerte conociendo el alboroto que eso causa te presenta más como terco que como enérgico. Soy consciente de tu amplio conocimiento en temas de seguridad, igual que de tus contribuciones a la Paz. Entonces, utilizá eso para convencer a la gente.

Te digo dónde creo que está la falla estratégica: insistís mucho en lo que debe hacer Álvaro Colom, y en decir cómo lo harías en su lugar. Si en realidad no estás en prematura campaña, nadie te lo cree, Otto.

Hay muchas cosas que están en tus manos, y en eso deberías concentrarte. Tenés la oportunidad privilegiada de mostrarte como un patriota legítimo, no como un candidato del partido Patriota. Me refiero, Otto, a que en vez de decir qué debería hacerse, podrías hacer directamente.

Olvidate de los partidos. Anunciá a la población una agenda legislativa, las iniciativas de ley que tus diputados preparan para apoyar en el combate a la impunidad, la sociedad de privilegios, la delincuencia ilegal y consentida. Entregá las iniciativas públicamente, cuidando que tus diputados sean en todo momento, dentro y fuera del hemiciclo, ejemplo de patriotas. Hablale a la población sobre tus propuestas, llamala para manifestarse en apoyo de esas iniciativas, y verás como el pueblo te responde. Eso sí, deja las banderas del partido en casa. Todos saben quién sos, no necesitás una camiseta anaranjada.

Otto, me gustaría tanto verte en primera línea como general de la Paz. Luego verías como la gente te sigue. En otras palabras, demostrá sos gente de acción antes que de palabra, y que lo sos aun sin ser presidente. No desperdicies esta gran oportunidad.”

Que lástima de verdad que no pueda tocar la puerta de ambos personajes, ser recibido con un abrazo, y con un vaso afloja-palabras en la mano decirles lo que hay en mi corazón.

Thursday, February 19, 2009

¿Dónde está el piloto? (a propósito del viaje presidencial a Cuba)

El viaje de la comitiva oficial encabezada por el Presidente de la República aproximadamente a partir del 14 de febrero, deja muchas dudas sin resolver; y el nudo del asunto es la entrega de la Orden del Quetzal al comandante Fidel Castro. Si la distinción se debía dar o no es un asunto ideológico que no tiene relevancia para el presente artículo. Se dio y el análisis parte de allí.

La primer pregunta es si la dichosa entrega a domicilio del galardón (no recuerdo un caso similar) fue coordinada por los canales diplomáticos o directamente por la Presidencia. Considerando la experiencia del Canciller en temas internacionales, éste sabe muy bien que cuando los Jefes de Estado se sientan a firmar documentos, estos ya han sido discutidos hasta la última coma, y el cónclave es para formalizar acuerdos alcanzados. En este caso, siendo asunto de Estado (pese a que el comandante está retirado), la entrega de marras debía estar arreglada hasta el último detalle. Por pura suposición, diría que la cancillería no intervino y eso abona a un error tanto diplomático como político.

Me pregunto: ¿A quién preferiría Fidel Castro dar un apoyo público: Alfonso Bauer Paiz o Álvaro Colom?. La pregunta viene a cuento porque Alfonso Bauer Paiz, viejo conocido de Fidel Castro, había declinado públicamente recibir la misma distinción. Por tanto, al recibirla o negarla, Fidel Castro estaría emitiendo sentencia. ¿Acaso no se consideró este ángulo de la situación?

Por otra parte, la visita reciente de Jefes de Estado a Cuba y al lecho del convaleciente comandante representan un apoyo político a la isla. Me pongo a pensar si el viaje del presidente Colom no buscaba lo contrario (apoyo político de Cuba a Guatemala), lo que daría lugar a una conducta “arisca” por parte de Fidel Castro. ¿Por qué digo esto? Porque en los meses recientes, Álvaro Colom (haciendo su trabajo) ha buscado colocar a Guatemala en situación de liderazgo regional, principiando por sentar en el país la sede de una iniciativa para la lucha contra el tráfico continental de drogas. Lo malo es que en este momento Guatemala no tiene credenciales recomendables para semejante liderazgo en ese y otros temas, lo que hace que los esfuerzos por capitanear algún equipo regional no alcancen ni para el arranque. ¿El apoyo político de Cuba serviría a Guatemala para avanzar cualquiera de sus iniciativas? Obviamente sí, si hablamos de la órbita de los gobiernos de izquierda en Latinoamérica, y la posible emergencia de un nuevo jugador: El Salvador.

Para rematar las cosas, el empresariado guatemalteco dio muestras de un bajísimo IQ político. ¿Cuál es su mensaje?: Nos interesa su dinero, pero no nos interesa enterrar el pasado. Como si no supieran que la tal Orden del Quetzal está bastante devaluada por el uso y abuso oportunista de varios gobiernos.

Así las cosas, pareciera que la comitiva fue a la isla a darse tremendo baño: de bochorno.

Saturday, February 7, 2009

LAS MOTOCICLETAS NO DISPARAN

Entre las muchas cosas que se combinan para hacer sentir a los guatemaltecos que estamos de rodillas e indefensos ante el crimen se encuentra el sicariato en motocicleta. Muchos asaltos y asesinatos se realizan por hombres fuertemente armados que se desplazan en pareja en estos vehículos.


Voces alzadas buscan, en algunos casos, proponer soluciones para reducir el problema y en otros, dar un golpe mediático y ganar simpatías electoreras. De su combinación surgen ideas como la de emitir una ley para que los motociclistas porten un chaleco especial y casco mostrando en carácteres grandes el número de matrícula. También se prohibiría llevar pasajeros y se haría que “circulen solamente sobre el carril derecho, a una distancia no mayor de un metro de la acera”, so pena de multas pecuniarias.


Veo estas iniciativas con desilusión, porque indistintamente de las intenciones, resulta una medida sin impacto en el sicariato. Estos son mis argumentos:

La motocicleta es un vehículo al que han recurrido muchos ciudadanos por estricta necesidad, para transportar a esposas, novias, vecinos, compañeros de trabajo y demás. Los pasajeros legítimos no se pueden prohibir y una medida tal viola derechos civiles. No se puede combatir el crimen con base en violar derechos legítimos.

Por las calles circulan innumerables vehículos de todo tipo con matrículas o placas metálicas falsificadas (pregunten a cualquier vendedor del mercado La Terminal dónde fabrican placas “hechizas”). Los agentes de las autoridades de tránsito y la policía no hacen nada para sancionar a los propietarios de vehículos o controlar la producción de las matrículas falsas. Por otra parte, basta quedarse cinco minutos en una esquina de alta circulación para ver que muchas motocicletas circulan sin matrícula, o con el letrero “en trámite”. ¿Es esto motivo de sanción? Claro que sí, pero son tantas las violaciones que las autoridades se hacen de la vista gorda. Por lo tanto, los únicos que se verán tratados como ciudadanos de segunda serán los conductores de motocicleta con documentos regulados. ¿En qué cabeza cabe pensar que el sicariato utilizará motocicletas propias y en regla para ejecutar sus crímenes? Es más fácil robar una motocicleta y comprometer a un propietario legítimo. La medida resultará en que al asesinato de pilotos de buses se sume el asesinato de motociclistas, pues el golpe será sencillo: robar una moto, delinquir y cambiar vehículo.


De los sicarios se puede decir que: a) portan armas ofensivas registradas POR EL GOBIERNO como deportivas, armas no registradas, armas propiedad de la policía y armas de fabricación casera, todas ellas cargadas con municiones legalmente adquiridas en la armería de la esquina; y b) en alto número son criminales reincidentes, beneficiarios de medidas sustitutivas y en muchos casos pendientes de captura desde hace años, gracias a la ineficiencia del aparato de seguridad y justicia.


¿No es acaso más sensato resolver la raíz de los problemas antes de tomarla contra todos los motociclistas? Legisladores: no les parece que están haciendo el ridículo nacional e internacional con esta iniciativa, en vez de emitir las leyes que han tenido en su regazo por años: ley de armas y municiones y tipificación de delitos modernos, para mencionar apenas dos? ¿No debería el Organismo Judicial asegurar que los Xitumules dejen de dar medidas sustitutivas legales pero inmorales? ¿no debería existir sanciones por dejar de ejecutar órdenes de captura? ¿Por qué no se implementa el bloqueo de llamadas desde los centros carcelarios, y se retoma el control de los mismos para que dejen de ser el cuartel general del sindicato del crimen?


No creo necesario seguir mencionando cambios al alcance de la mano, si la tienen libre y limpia. Es ridículo y dice muy mal de su “inteligencia” y “mano dura” el querer humillar y reprimir a los motociclistas como medio de enfrentan al sicariato. Empecemos por eliminar la laxitud en la prevención, persecución y castigo del delito. Las motocicletas no disparan y los chalecos reflectivos no obran milagros.

Tuesday, January 6, 2009

Los héroes no nacen, se hacen

“Luego de tres meses de permanecer hospitalizado y refugiado en Estados Unidos, un empresario guatemalteco víctima de tres atentados de los cuales milagrosamente se salvó de morir, vuelve a Guatemala para señalar a sus atacantes y exigir justicia.”

Así principia la nota publicada por el noticiero nocturno del canal siete, el día 11 de diciembre del año que recién terminó, refiriéndose al ingeniero agrónomo José Luis Rueda Calvet.

José Luis ingresó a la Facultad de Agronomía de la USAC en el año 1976, junto a otros más de 500 estudiantes que perseguíamos una carrera agronómica. Busco en mi pobre memoria sus recuerdos, y lo encuentro como un buen amigo, tranquilo, reservado y muy buen estudiante. Según mi memoria, no le interesaba meterse en política estudiantil ni en actividades extra-académicas. Suponíamos que pertenecía a una familia muy bien establecida en Retalhuleu, aunque él nunca hizo algo para hacer notar sus recursos económicos, si acaso nuestra suposición era cierta. No llegamos a cultivar una cercana amistad, pues cada uno se fue metiendo en lo suyo a medida que la carrera avanzaba. De Güicho Rueda, como le llamamos sus compañeros, no encuentro un solo recuerdo negativo, una sola actitud reprochable. Siempre sentí por él mucho cariño, aunque como nos sucede a casi todos los humanos –extrapolo de mi propio caso-, no siempre le hacemos saber a las personas lo que sentimos por ellas.

Los estudiantes que ingresamos en 1976 teníamos un pensum de sesenta y pico de cursos, distribuidos en once semestres. Güicho se concentró en sus estudios y adelantando materias cerró en diez semestres, pasando rápidamente al examen privado y la tesis. Revisando la nómina de colegiados, confirmo que nos graduamos por las mismas fechas de 1981, pues Güicho es el colegiado número 563 y a mí me tocó el número corridito 567. Ateniéndome siempre a mi mala memoria, recuerdo que organizó una fiesta de graduación en el mismo edificio que hoy ocupa la Corte de Constitucionalidad. En un salón vecino se realizó otra graduación. No recuerdo a cuál de los dos fui invitado, pero conocía personas en ambas, y en las dos fui muy bien recibido.

A partir de ese momento, no recuerdo haberme encontrado con él. Quizá en alguna fiesta del colegio, o alguna actividad durante el tiempo que serví en la junta directiva. Güicho regresó a su querido Retalhuleu y no supe más de sus actividades. Siendo miembro de una familia de modernos agricultores, asumí que ejercía su profesión preservando el patrimonio familiar. No hemos tenido contacto por más de 25 años, pero no me cabe duda de que sus cualidades y méritos personales se asentaron y fortalecieron, pues el tiempo no pasa por gusto.

Por lo anterior, me quedé prendido del televisor la noche que presentaron la historia que cito en el primer párrafo. La anunciaron al inicio del noticiero y la presentaron al final. Allí apareció Güicho, con sus rasgos físicos inconfundibles a pesar del paso del tiempo. Apareció en las cámaras con la misma tranquilidad con que lo recuerdo, a pesar de que su historia era de no creerse. Sufrió tres atentados armados en un período de tres meses, sobreviviendo milagrosamente, pero no sin costos. Mostró a las cámaras la huella de algunos balazos recibidos. En el primer atentado (15 de enero de 2008), le acertaron en la sien, el cuello y el hombro. Esto lo envió al hospital, y luego de ello debió sufrir –no le puedo llamar de otra manera- un proceso de rehabilitación que dadas las heridas, debe ser especializado, caro, riesgoso y parcial. Entre tanto, sobrevino el segundo intento, que no tuvo tan graves consecuencias gracias a las precauciones que tomó (contratar guardaespaldas). El 24 de marzo, mientras salía de una sesión más de rehabilitación, recibió un nuevo balazo, que le destrozó el hígado.

El reportaje del que tomo la información indica que el agresor fue capturado y puesto en prisión. También indica que los atentados provienen de competidores comerciales directos.

Por todo esto, Güicho debió abandonar el país con todo y familia. Aparte de los elevados costos económicos que esta decisión debe tener, está el dolor del desarraigo emocional y de abandonar aquello por lo que se ha luchado por décadas.

La entrevista se realizó en Guatemala, pues Güicho viajó –seguramente en medio de gran tensión para él y toda su familia- con el fin de testificar en el juicio seguido a sus atacantes. En el reportaje expresa el temor que siente por su vida. Según un posterior reportaje aparecido en Prensa Libre, en el Tribunal 8avo. de primera Instancia Penal, presidido por la Juez Yasmín Barrios se juzgó a Edgar Benjamín Martínez y Rigoberto Elí Castañeda López, habiendo sido encontrado culpables y condenados a 33 años de prisión. El acusador esperaba una sentencia de 50 años. El periódico indica también que la víctima se encuentra bajo el programa de Protección de Testigos del Ministerio Público. Yo no sentiría ninguna confianza si me encontrara bajo ese programa, que no cuenta con recursos suficientes siquiera para alimentar bien a los testigos protegidos, y les aísla completamente, sin mencionar los riesgos de que se produzca una fuga de información Seguramente Güicho y su familia viajaron de regreso a su refugio inmediatamente después de la declaración o la finalización del juicio.

Intenté localizar a alguien de su familia, pero en ninguno de los teléfonos registrados en la guía de colegiados activos me respondieron.

La condena a los atacantes no fue lo que se esperaba luego de ejecutar tres atentados de muerte. Lo que más preocupa es que no se conoce que haya un enjuiciamiento a los autores intelectuales de los atentados, los cobardes que pagaron por la eliminación física de la víctima. Sea lo que sea el problema que exista entre los empresarios, existen mecanismos legales para solucionarlos, y recurrir al asesinato, por normal que le parezca a parte del empresariado nacional, es un crimen que no debe quedar en la impunidad.

Por lo anterior, va hacia Güicho Rueda y su familia mi más sincero sentimiento de solidaridad, y mis oraciones para que su recuperación física concluya exitosamente. También comparto el miedo y la rabia por la impunidad institucionalizada en el país. Sin proponérselo, José Luis Rueda Calvet se ha convertido en un héroe de la lucha contra la impunidad.

En cuanto al gremio de ingenieros agrónomos, ambientales y forestales, creo que si aun nos queda sangre en la cara, lo menos que podemos hacer es emitir un comunicado de apoyo al colega, condenando los hechos y demandando justicia.