Con su permiso...
Columna semanal número cinco, publicada en el Diario de Centroamérica del 9 de enero de 2012.
El perro cuidará los chorizos.
Una
colosal grieta crece hoy en la zona uno de Mixco. El rompecabezas de
una catástrofe se arma poco a poco en el territorio de la cordillera
Alux, reducida a simple cerro por los medios de comunicación.
Como
referencia, hablamos de una área protegida, lo que significa que toda
la actividad en su territorio está normada por reglas claras (Decreto
41-97, “Ley de la Reserva Forestal Protectora de Manantiales Cordillera
Alux”).
Sorprende
saber que el área cubre casi 54 kilómetros cuadrados y está en
jurisdicción de las municipalidades de Mixco, San Juan, Santiago y San
Pedro Sacatepéquez; quienes junto con los gobernadores departamentales, en apoyo al CONAP, son responsables de la administración (en
este caso, destrucción) de la Reserva.
Existe
una estructura administrativa clara, con responsabilidad municipal y
del Ejecutivo. De toda el área, solamente el 13% está autorizado para
uso urbano (habitantes estiman hoy ese porcentaje arriba del doble). La
ley indica que el área urbana debe poseer los servicios básicos de
saneamiento ambiental. Quienes conocen la zona, saben que eso no es
cierto. Ha sido tal la irresponsabilidad que en el territorio existe un
río que fue desviado de su curso para usos que solo los ladrones
conocen. En una zona de semejante importancia, es fácil encontrar
vertederos de material tóxico y basureros sobre el cauce del río
desaparecido.
¿Quién
autorizó las licencias de construcción? ¿Quién ha actuado con
irresponsabilidad y negligencia? Los obligados a cumplir la ley. Fue
como decir que no hay de que preocuparse, los chorizos quedaron bajo el
cuidado del perro, que es muy bravo.
Hoy,
la grieta anuncia que una parte del cerro se desprenderá
catastróficamente, lo que será seguido por otros cambios fisiográficos e
hidrológicos.
Con
la intervención de la Vice-presidencia y la alcaldía de Mixco surgió un
manantial de esperanza, pero es necesario tener una idea del tamaño
del problema, de los crímenes contra el ambiente allí cometidos y de los
inminentes resultados de lo anterior. Al drama que seguirá la
reubicación de los habitantes del área de la grieta hay que sumar las
consecuencias que un deslave de esa magnitud puede tener. El deterioro
en la zona uno de Mixco ha sido visible desde hace varios años, mientras
las autoridades lo ignoraban y, usando la modalidad de multa de
tránsito, se dedicaban a asaltar en uniforme de Policía Municipal a los
conductores sobre la carretera a la Antigua.
Si
no sucede antes, los desprendimientos en la zona de la grieta vendrán
cuando se instale el invierno. Tranquilizaría ver la activación
dinámica del Administrador y el Consejo Asesor de la reserva.
Esta
oportunidad debe servir para restablecer el control territorial del
Estado sobre la Cordillera Alux, hacer cumplir el Decreto 41-97 y dar un
escarmiento a los propiciadores de esta tragedia en ciernes.
Thursday, February 9, 2012
Thursday, February 2, 2012
Personajes de la Sexta: ¿los conoción usted?
Con su permiso...
Columna semanal número 4, Publicada en el Diario de Centroamérica del 2 de febrero 2012.
¿Los conoció usted?
Hace poco un amigo contó una historia de la que hacía parta la sexta avenida de la zona uno y aquello me llevó de paseo por el tiempo. Las transformaciones de la vía han sido documentadas por fotógrafos de varias generaciones y su metamorfosis no cesa. Hoy, la avenida que dio origen al verbo sextear parece gozar de excelente salud.
En mi viaje a la memoria apareció el hombre orquesta. Era un vendedor de periódicos, bajito, de rostro angulado y picado por el acné, que usaba el pelo largo y andaba descalzo. Me gustaba su transformación. Lo recuerdo parado a la entrada del cine Lux, juntas las manos formando una caja de percusión. Soplaba y producía sonidos diversos. Con su voz hacía guitarras, trompetas, bajos y quién sabe qué otros instrumentos imaginados en su mente. La gente se detenía a escucharlo, algunos para disfrutar el espectáculo, otros por humana curiosidad. No había hora ni lugar para sus conciertos, y no recuerdo que pidiera dinero. Además, tenía sentido del humor, muy a su manera. Con los periódicos bajo el brazo caminaba sin hacer ruido, dibujando curvas entre la gente y sin decir agua va gritaba a espaldas de algún descuidado: ¡Prensa! Vaya susto. Sin dar oportunidad a la reacción de sus víctimas, aceleraba el paso. No reía. Jamás tuve suficiente curiosidad para entablar conversación y saber más de él.
El otro personaje es un limosnero que no me agradaba. Era un señor gordo, blanco, de cara picada, ciego de apariencia y con los párpados pegosteados. Se sentaba de rodillas, una mano al frente y la otra deteniendo el antebrazo. Desconfiaba tanto de él que me tomé el tiempo de vigilarlo. Su rutina era invariable: girado un poco hacia un lado, quieto como cocodrilo y cuando pasaba alguna joven con falda, se reacomodaba y movía la mano en la otra dirección. No siempre tenía puntería, pero es más que metáfora decir que no se iba con las manos vacías. Tendrán que creerme que durante un viaje a México, lo encontré frente al teatro de Bellas Artes. Erecto y de rodillas, inclinado hacia un lado y girando el cuerpo en busca de calor y textura.
Y como la realidad es más poderosa que la ficción, he aquí el clímax de la historia: Creo que fue en la colonia Quinta Samayoa de la zona siete donde un familiar mío lo encontró por casualidad. Conversando con los vecinos, confirmó que era el hombre de la sexta avenida y que no vivía solamente de la limosna. También era prestamista usurero. Poseía varios inmuebles en la zona pues era implacable en el cobro de su capital.
Un hombre pobre regalaba lo poco que tenía, y un miserable con dinero tomaba y arrebataba cuanto podía. Ergo: la avaricia no tiene conciencia de clase.
¿Recuerdan algún personaje de la sexta que les haya dejado una lección de vida? Si comparten sus recuerdos, prometo buscarle espacio a algunos de ellos.
Thursday, January 26, 2012
El apostón Judiciario
Con su permiso...
Columna semanal número 3, Publicada en el Diario de Centroamérica del 26 de enero 2012.
Apostón judiciario.
Si usted sabe qué es
vivir al lado de una persona adicta, no hay necesidad de explicaciones. Sin embargo, hay quienes no pueden siquiera
imaginar la manera en que alguien con adicción se autodestruye y arrastra a su
entorno.
Hay muchas
adicciones con respuestas sociales y de gobierno. Está el alcohol (restringido a ciertas horas
y no permitido a menores), el tabaco (prohibido en lugares públicos, sujeto a
altos impuestos), y las drogas
(producción, uso y distribución son ilegales).
Padres y maestros luchan contra la adicción infantil a videojuegos. Personas confiesan que abandonaron redes
sociales por internet porque llegaron al borde de la adicción. Hay quienes se quejan de amigos, colegas y
familiares enganchados al Blackberry
(llamado por algunos “crackberry”).
Quiero enfocarme
en un problema con muy poca respuesta: la adicción al juego, o ludopatía. Las
personas con este problema progresivamente abandonan o descuidan profesión,
empleo, relaciones, familias para terminar arruinadas moral, sicológica y
económicamente. Venden su auto, su casa,
sus pertenencias, se endeudan con la tarjeta de crédito, vacían sus cuentas
bancarias, roban. La familia, sufre, se
empobrece y no encuentra una manera de reaccionar. Es una tragedia.
En el país la
industria extractiva del juego incluye a los casinos, casas de bingo y las
desprestigiadas “maquinitas” tragamonedas, que merecen mención aparte porque
atrapan niños y adolescentes.
Se habla de
prohibición, pero el sistema se defiende diciendo que entonces habría que
cerrar bares, prohibir la venta de tabaco y, en fin, establecer un sistema que
anule la libertad de autodestruirse. Que
me digan los dueños de bares sociales si permiten la permanencia o ingreso de
borrachos. La reacción de los casinos es
opuesta: mientras más adicto, mejor. Cliente
VIP.
Hay
dimensión religiosa, ética y moral, pero esas son aguas más profundas y cosa de
cada quien. Lo que es evidente es el
daño que esta adicción causa a personas y familias afectadas. Si esto no conmueve a las autoridades de
gobierno, cambiemos de ángulo.
Algunos
países tienen ya prohibiciones. Ecuador,
Cuba, Brasil, Francia, Alemania y Ucrania han legislado al respecto. Kirguistán les sigue. En Honduras se admiten solo extranjeros
mayores de edad. Ah! No olvidemos al
presidente G.W. Bush, quien en 2006 estableció prohibiciones para que los
ciudadanos de los Estados Unidos jueguen y reciban premios en los casinos online.
La
justificación de las potencias, además de moral, es estratégica: contener
el lavado de dinero sucio y canales de financiamiento al terrorismo. Así que cualquier país que tenga
consideración por sus ciudadanos o sea sincero en cuanto a luchar contra el
terrorismo y narcotráfico debe tomar medidas.
Guatemala posee todas las justificaciones.
Thursday, January 19, 2012
Delfines marcados a fierro
Con su permiso…
Columna semanal número 2, Publicada en el Diario de Centroamérica del 19 enero 2012.
Delfines marcados a fierro
Columna semanal número 2, Publicada en el Diario de Centroamérica del 19 enero 2012.
Delfines marcados a fierro
A mitad de
los años 90 tuve la oportunidad de participar en un curso de FLACSO sobre temas ambientales. Era al nivel de postgrado, así que aunque
jóvenes, los participantes tenían experiencia profesional. Con el tiempo, mujeres y hombres de aquel grupo han llegado a ocupar puestos
importantes en el gobierno, sector privado y organizaciones no gubernamentales.
Para
enriquecer nuestras discusiones, en las últimas semanas llegaron conferencistas
representando distintas corrientes de pensamiento. El invitado de una universidad privada
resultó ser apasionado. Era el más joven
en la sala.
Utilizando
a fondo lo que su universidad le había enseñado, explicó que los problemas
ambientales se debían a la intervención del Estado, definitivamente la peor
opción para administrar recursos, y luego de presentar muy buenos ejemplos de
fracasos recientes, pasó a lo suculento de su discurso: la solución es
privatizar.
“¿Por qué
se contaminan los ríos?” Preguntó, dejando que el ambiente se llenara de
silencio. “Porque no son de nadie”. Explicó que la propiedad social de los
recursos naturales hacía que nadie se interesara por cuidarlos. “Todo el mundo tira al río su basura,
contaminantes, residuos tóxicos. Si los
ríos tuvieran dueño, estarían bien
cuidados, serían transparentes y puros.”
La sala quedó en silencio (nos mirábamos incrédulos unos a otros) y él decidió, como se diría en beisbol, “robarse el
home plate”.
“¿Por qué
las matanzas de delfines? Porque no son
de nadie. Si tuvieran dueño, las
cuidarían. Lo mismo sucede con las ballenas,
en realidad, con todas las llamadas especies en peligro de extinción. El aire también se contamina. Con dueño, eso no pasaría. En
manos privadas empresariales, todo sería transparencia y se generaría mucha riqueza”.
No estaba
listo para discutir quién tendría la oportunidad y capacidad de hacerse con aquellos
recursos al momento aquella novedosa privatización, aunque era claro que sólo
podría hacerse mediante leyes del inepto Estado. Seguir aquella línea de pensamiento habría
llevado a la discusión de lucro y ética, pues todo el mundo tiene la libertad
de hacer con su propiedad lo que le venga en gana y, claramente, obtener todo
el beneficio posible.
Lo que
siguió fue incómodo para él. Alguien le
preguntó que si privatizar a los niños desnutridos acabaría con la pobreza. Claro que no, no habría lucro en eso.
Lo anterior
viene a cuento ahora que muchos intelectuales y políticos de todos el espectro
ideológico coinciden en que la crisis financiera mundial se debe a la falta de
regulación estatal de los mercados financieros, complementada con la avaricia
humana y la confianza en que las pérdidas serán cubiertas, cómo no, con fondos
públicos (dinero de impuestos). El
sector privado también puede ser un pésimo administrador pero, en este caso,
por diseño, es el Estado quien debe
pagar los platos rotos. Y el Estado
somos todos.
Thursday, January 12, 2012
Con su permiso-Vengo a proponer un trato
Con su permiso…
Columna semanal número 1, Publicada en el Diario de Centroamérica del 12 enero 2012.
Vengo a proponer un trato.
Esta es mi primera aparición en las páginas de Análisis y Opinión del DCA. Llego en un momento pico de calidad y credibilidad. Con su permiso, lectores, compartiré vivencias, experiencias y opiniones sobre asuntos diversos. No hay monopolio sobre la verdad, pues ésta es un pájaro tímido que no se deja atrapar aunque siempre está allí para quien quiere verlo. Así que sin la pretensión de pronunciar la última palabra, hablaré alto y claro, para que se entienda, no para lanzar una red de silencio sobre otras voces. Mi compromiso es de respeto, objetividad y ecuanimidad.
Pienso en esto como en una negociación. En ella hay dos partes activas y puede haber un facilitador. Bajo ciertas condiciones, se desarrolla un proceso de acercamiento lento pero decidido hacia un punto de convergencia, donde ambas partes se sientan satisfechas.
Desde hace diecisiete años llevo en mi billetera una tarjeta plastificada, con principios y procedimientos para una buena negociación. De vez en cuando la leo, para no olvidar, pues su contenido se puede aplicar en muchos aspectos de la vida. Uno de los principios dice: “Sea legítimo para todos”. Eso significa que lo que se argumente o pida durante una negociación o discusión debe ser legítimo, sin trucos, sin intenciones escondidas, sin monedas de a quince. Ese principio estará presente en mis artículos, con su permiso.
Otro principio es ser constructivo. La crítica es necesaria, pero para mejorar las cosas, no para destruirlas. Si no ayuda, no estorbe, dice un amable rótulo que se encuentra en algunos talleres de servicio. La discusión de nuestros problemas no sirve de mucho si no se ofrecen soluciones constructivas y eficientes. A veces las hay, a veces no tanto. Por eso no intentaré proponer recetas ni fórmulas, a menos que conozca sus resultados o pueda documentarlos.
Un pilar más de la negociación nos dice que hay que ser duro con el problema pero suave con la persona. La sabiduría popular lo expresa con más claridad: “Lo cortés no quita lo valiente”. No es necesario llegar al conflicto para exponer o discutir algún problema.
Entre escritor y lector hay un hilo invisible que debe resistir uno, diez, cien elefantes columpiándose. Ese hilo se llama respeto. Si el escritor respeta la inteligencia del lector y no intenta manipularlo, el hilo se fortalece, el respeto construido resiste jalones y estirones. El lector contribuye a través de acompañar en el análisis o como lo dice el título de la columna, otorga su permiso para que quien escriba pase adelante en la intimidad de la lectura y exponga sus ideas.
Por supuesto que no es posible complacer ni estar en acuerdo con todo el mundo todo el tiempo. Sin embargo, aun cuando no se esté de acuerdo, el diálogo puede mantenerse. El espacio del DCA y el blog lo facilitan.
Esa es mi propuesta, una negociación con beneficios para ambas partes.
Columna semanal número 1, Publicada en el Diario de Centroamérica del 12 enero 2012.
Vengo a proponer un trato.
Esta es mi primera aparición en las páginas de Análisis y Opinión del DCA. Llego en un momento pico de calidad y credibilidad. Con su permiso, lectores, compartiré vivencias, experiencias y opiniones sobre asuntos diversos. No hay monopolio sobre la verdad, pues ésta es un pájaro tímido que no se deja atrapar aunque siempre está allí para quien quiere verlo. Así que sin la pretensión de pronunciar la última palabra, hablaré alto y claro, para que se entienda, no para lanzar una red de silencio sobre otras voces. Mi compromiso es de respeto, objetividad y ecuanimidad.
Pienso en esto como en una negociación. En ella hay dos partes activas y puede haber un facilitador. Bajo ciertas condiciones, se desarrolla un proceso de acercamiento lento pero decidido hacia un punto de convergencia, donde ambas partes se sientan satisfechas.
Desde hace diecisiete años llevo en mi billetera una tarjeta plastificada, con principios y procedimientos para una buena negociación. De vez en cuando la leo, para no olvidar, pues su contenido se puede aplicar en muchos aspectos de la vida. Uno de los principios dice: “Sea legítimo para todos”. Eso significa que lo que se argumente o pida durante una negociación o discusión debe ser legítimo, sin trucos, sin intenciones escondidas, sin monedas de a quince. Ese principio estará presente en mis artículos, con su permiso.
Otro principio es ser constructivo. La crítica es necesaria, pero para mejorar las cosas, no para destruirlas. Si no ayuda, no estorbe, dice un amable rótulo que se encuentra en algunos talleres de servicio. La discusión de nuestros problemas no sirve de mucho si no se ofrecen soluciones constructivas y eficientes. A veces las hay, a veces no tanto. Por eso no intentaré proponer recetas ni fórmulas, a menos que conozca sus resultados o pueda documentarlos.
Un pilar más de la negociación nos dice que hay que ser duro con el problema pero suave con la persona. La sabiduría popular lo expresa con más claridad: “Lo cortés no quita lo valiente”. No es necesario llegar al conflicto para exponer o discutir algún problema.
Entre escritor y lector hay un hilo invisible que debe resistir uno, diez, cien elefantes columpiándose. Ese hilo se llama respeto. Si el escritor respeta la inteligencia del lector y no intenta manipularlo, el hilo se fortalece, el respeto construido resiste jalones y estirones. El lector contribuye a través de acompañar en el análisis o como lo dice el título de la columna, otorga su permiso para que quien escriba pase adelante en la intimidad de la lectura y exponga sus ideas.
Por supuesto que no es posible complacer ni estar en acuerdo con todo el mundo todo el tiempo. Sin embargo, aun cuando no se esté de acuerdo, el diálogo puede mantenerse. El espacio del DCA y el blog lo facilitan.
Esa es mi propuesta, una negociación con beneficios para ambas partes.
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